The Hellacopters ha confirmado que Dregen no regresará a la formación. El guitarrista fundador llevaba cerca de tres años apartado de los conciertos por una lesión en la mano y la esperanza era que pudiera recuperarse por completo. El comunicado de la banda cierra esa puerta: el daño en sus dedos es permanente y, aunque aún puede tocar algunas partes rítmicas, buena parte del repertorio ya no resulta viable para él.

No hay expulsión, bronca ni divorcio con platos volando. El grupo presenta la despedida con afecto, recuerda que Dregen seguirá siendo una parte esencial de la familia y confía en que todavía guarda proyectos bajo la manga. Por eso la pieza corresponde a Noticias y no a El Brasero: la consecuencia es dolorosa, pero el hecho dominante es un relevo musical explicado por sus protagonistas.

LG Valeta continuará como guitarrista de The Hellacopters. El músico catalán, conocido también por su trabajo con '77, llevaba sustituyendo a Dregen desde la lesión y deja de ser un parche de gira para convertirse en la solución estable. No llega a aprender el repertorio a toda prisa ni a posar con la camiseta recién comprada: ya ha defendido estas canciones durante casi tres años.

Dregen cofundó The Hellacopters en 1994 junto a Nicke Andersson, Kenny Håkansson y Robert Eriksson. Participó en «Supershitty To The Max!» y «Payin' The Dues», se marchó para concentrarse en Backyard Babies y regresó después para la reunión iniciada en 2016. Su vínculo con la banda, por tanto, no cabe en la casilla estrecha de «exguitarrista»: ayudó a levantar el sonido, volvió a él y ahora se aparta porque la mano ha puesto un límite que la voluntad no puede negociar.

Desde este lado del escenario, la noticia deja un regusto amargo y una salida digna. Lo sensato es desearle a Dregen que encuentre una forma de seguir creando sin convertir cada acorde en una pelea contra sus dedos. A LG Valeta le toca una responsabilidad enorme, pero llega con kilómetros reales dentro del grupo. The Hellacopters pierde a un fundador sobre las tablas; no borra su historia ni necesita fingir que nada ha cambiado.

No se añade vídeo: un directo antiguo serviría para escuchar a la banda, no para documentar este cambio de formación. La cabecera es una ilustración editorial generada, alojada localmente y rotulada expresamente como tal; no representa a los músicos reales ni inventa una escena ocurrida.