The Dead Daisies ha puesto nombre y voz a su siguiente etapa: Kelly Hansen, cantante de Foreigner durante dos décadas y antiguo compañero de Doug Aldrich en Hurricane, se incorpora como vocalista principal. La nueva alineación la completan Aldrich y David Lowy a las guitarras, Tommy Clufetos a la batería y Jimi Crutchley al bajo. Esta margarita vuelve a cambiar de pétalos, sí, pero al menos lo hace con comunicado, foto y música en vez de obligarnos a interpretar silencios en redes como si fueran humo blanco.

«Lift Me Up» es la primera canción de esta formación y funciona como adelanto del álbum que el grupo está grabando. The Dead Daisies presenta el tema como una pieza de hard rock construida sobre un riff sencillo, un groove pesado y un mensaje de ánimo frente al ruido cotidiano. La reunión entre Hansen y Aldrich llega unos 35 años después de su etapa compartida en Hurricane; aquí el dato nostálgico viene acompañado de material nuevo, que siempre mejora mucho la digestión.

El grupo anuncia además una gira mundial para 2027. El primer tramo confirmado recorrerá Europa y Reino Unido del 4 al 21 de marzo con The Quireboys y The Gems, seguido por fechas estadounidenses desde el 30 de abril y una tanda escandinava en septiembre. El calendario publicado no incluye España, por lo que la pieza entra en Noticias por el cambio de formación y el estreno, pero no genera ficha de Agenda. Inventar una parada nacional por entusiasmo sería una forma bastante cutre de vender entradas que no existen.

El vídeo de «Lift Me Up» se integra porque está publicado por el canal oficial del grupo y documenta directamente el estreno. La fotografía principal también procede de The Dead Daisies: se ha descargado al proyecto a 2070 × 1600 píxeles, se sirve localmente y mantiene a los cinco músicos completos dentro del encuadre en escritorio y móvil.

La información se ha contrastado con el anuncio oficial, la página de gira de la banda y el calendario reproducido por BraveWords. No se presenta todavía una fecha de lanzamiento para el álbum ni se rellenan los huecos estadounidenses y escandinavos marcados como pendientes: cuando el propio grupo afloje la información, la contaremos; hasta entonces, la bola de cristal sigue guardada junto a los cables que nadie sabe desenredar.