METAL GAMES #004 · PLATAFORMAS Y RITMO · 09 AGO 2026
Blues Brothers 2000: rescate, ritmo y cartucho tardío
Player 1 y Titus devolvieron a Elwood Blues a la carretera en un plataformas 3D para Nintendo 64 que llegó dos años después de la película y hoy se ha convertido en una pieza física bastante seria.

- Año
- 2000
- Plataformas
- Nintendo 64
- Desarrollo
- Player 1
- Distribución
- Titus Interactive
- Género
- Plataformas 3D · ritmo · uno o dos jugadores
- Relación musical
- Repertorio licenciado y arreglos para Nintendo 64 · sin banda sonora original acreditada a The Blues Brothers
- Edición física
- Sí · cartucho de Nintendo 64, caja de cartón y manual; Controller Pak necesario para guardar y compatibilidad con Rumble Pak
- Mercado
- Sin precio español fiable en euros · referencia internacional PAL: 153,73 US$ suelto y 501,02 US$ completo · Difícil
LA MÚSICA MANDA
The Blues Brothers
The Blues Brothers no compusieron música nueva para el videojuego. El manual confirma que cada mundo obliga a reunir diez notas para aprender una canción y que las cajas de música reproducen temas durante la partida, pero la documentación conservada no identifica de forma fiable al compositor o arreglista de las adaptaciones para Nintendo 64. Paul Shaffer produjo la banda sonora de la película; no debe acreditarse automáticamente como compositor del juego.
Blues Brothers 2000 apareció en Nintendo 64 cuando la película que lo inspiraba ya llevaba dos años en los videoclubes. Player 1 y Titus lo publicaron en Europa el 13 de octubre de 2000 y en Norteamérica el 17 de noviembre. El retraso no ayudó a una licencia que debía correr como el Bluesmobile: llegó tarde, en una sola plataforma y cuando la consola empezaba a mirar de reojo a su sucesora.
Elwood sale de la prisión de Joliet y tiene menos de dos días para reunir de nuevo a la banda antes del Battle of the Bands. Eso significa rescatar a Cab, Mighty Mack y Buster atravesando cuatro mundos —prisión, Chicago, cementerio y pantano—, recoger instrumentos y encontrar las diez notas musicales ocultas en cada zona. Hasta que no están todas, no hay canción aprendida ni puerta de salida. Aquí el blues también exige barrer hasta el último rincón del escenario.
La campaña es un plataformas 3D para un jugador, con saltos, interruptores, enemigos y coleccionables al estilo de la época. Aparte queda un modo simultáneo para dos jugadores centrado en pruebas de ritmo y baile. La caja oficial indica compatibilidad con Rumble Pak y exige Controller Pak para guardar la partida, detalle que conviene recordar antes de descubrir que una sesión entera se ha evaporado como una promesa de promotor barato.
Con la música hay que separar película, repertorio y videojuego. The Blues Brothers no compusieron una banda sonora nueva para este cartucho. El manual documenta canciones aprendidas mediante las notas y cajas de música que reproducen temas durante la aventura, pero los créditos conservados no permiten atribuir con seguridad la composición o los arreglos de Nintendo 64. Keith Arem y PCB Productions figuran en la producción de sonido y diálogos; eso tampoco los convierte por arte de magia en autores de las canciones. Y Paul Shaffer produjo el álbum de la película, no una supuesta banda sonora original del juego.
La edición física existe en cartucho, caja de cartón y manual, y el mercado cambia salvajemente según la región. El 9 de agosto de 2026, PriceCharting situaba la edición norteamericana en 35 dólares suelta y 157,13 completa. La PAL —la referencia lógica para España— marcaba 153,73 dólares suelta y 501,02 completa. No hemos localizado una cotización española actual y sólida en euros, así que no vamos a vestir una conversión de divisa como precio de mercado. Estado, idioma, caja, manual y autenticidad mandan.
No hay una reedición digital oficial moderna disponible de forma normal. Quien quiera jugar legalmente debe buscar el cartucho original y asumir el peaje del coleccionismo tardío de Nintendo 64. Como juego es tosco, repetitivo y bastante menos inspirado que la banda a la que invoca; como objeto resulta mucho más interesante: una licencia cinematográfica fuera de hora, un héroe con traje negro y una cotización PAL que mete más miedo que la policía de Illinois.