METAL GAMES · CATÁLOGO ID 008 · CARRERAS Y COMBATE · 13 SEP 2026

Earache: Extreme Metal Racing, riffs al volante

Earache Records cambió el recopilatorio por una carrera infernal: diez vehículos, combate en pista y 48 cortes de metal extremo. La música merece respeto; el juego, una revisión con las manos bien firmes en el volante.

Escaneo frontal íntegro de la caja PAL de Earache: Extreme Metal Racing para PlayStation 2
Caja oficial PAL de PlayStation 2 · Earache Records, Data Design Interactive y Metro3D Europe · escaneo conservado en LaunchBox Games Database
Año
2006
Plataformas
PlayStation 2 · Windows
Desarrollo
Data Design Interactive
Distribución
Metro3D Europe · otras ediciones de PC según territorio
Género
Carreras arcade con combate · uno o dos jugadores en PS2
Relación musical
Repertorio preexistente de Earache Records seleccionado para el juego; no una partitura original atribuible a las bandas
Edición física
Sí · DVD-ROM PAL para PlayStation 2 con caja y manual; PC en soporte físico, incluido en la caja musical Worldwide Metal de Earache (2008). La promoción británica de reserva para PS2 añadía un CD y un DVD de muestra, no presentes en toda copia
Mercado
Sin cotización española fiable · referencia internacional PAL de PS2 completa: 12,41 US$ en PriceCharting (13 SEP 2026; volumen aproximado de una venta al mes). Disco suelto sin referencia suficiente · Muy difícil

LA MÚSICA MANDA

Morbid Angel · Deicide · Napalm Death · At the Gates · Municipal Waste · Akercocke · Mortiis

La contraportada PAL anuncia 48 pistas y más de tres horas de música de Earache Records, con Morbid Angel, Deicide, Municipal Waste, Akercocke, Mortiis y otros. La demo difundida por Metro3D también cita Napalm Death, At the Gates, Cathedral y The Haunted. Se trata de canciones del catálogo utilizadas en el juego; no hay pruebas para atribuir a esas bandas una partitura nueva compuesta para las carreras. Interpretación, autoría de cada canción y composición específica del videojuego son conceptos diferentes.

Hay sellos que estampan su logotipo en camisetas. Earache Records decidió ponerlo en un juego de carreras. Earache: Extreme Metal Racing llegó a las tiendas británicas de PlayStation 2 el 27 de octubre de 2006, fecha anunciada por el propio sello bajo la referencia MOSH 333. Data Design Interactive desarrolló el juego y Metro3D Europe figura como editora en la caja PAL. Windows también recibió una versión, catalogada en 2007: hablamos de dos ediciones, no de una inexistente conversión a otra consola.

El envoltorio promete diez vehículos asociados al universo Earache, con pilotos y armas propios, pistas abrasadas y un anfiteatro de combate multijugador. En la práctica es conducción arcade con choques, ataques y zombis que pueden convertirse en obstáculos o en acelerones. La demo oficial preservada permite recorrer una pista infernal con dos conductores; la contraportada de PS2 confirma que la edición comercial admite uno o dos jugadores. No hace falta fingir que estamos ante un simulador de conducción para entender la propuesta: aquí se viene a chocar y salir vivo del estribillo.

La verdadera bestia no está en el garaje, sino en el audio. La caja PAL anuncia 48 pistas y más de tres horas de música, además de más de una hora de vídeo. Nombra expresamente a Morbid Angel, Deicide, Municipal Waste, Akercocke, Mortiis, Decapitated, The Berzerker, Biomechanical, Linea 77 y Society 1. La presentación de la demo añade a Napalm Death, At the Gates, Cathedral, The Haunted, Hate Eternal, Cult of Luna y otros artistas del sello. El repertorio es abundante y hasta heterogéneo dentro del extremo: del death y el grind a variantes industriales y experimentales.

Conviene leer el crédito con precisión. Que un tema de Morbid Angel o de Napalm Death acompañe una carrera no significa que sus músicos escribieran una banda sonora instrumental nueva para el videojuego. La documentación promociona una selección de canciones del catálogo de Earache; la autoría de cada pieza corresponde a sus autores originales. Tampoco hemos encontrado un crédito verificable que justifique adjudicar una partitura original completa a una banda concreta. Éste es, fundamentalmente, un recopilatorio jugable con música licenciada, no un disco conceptual compuesto ex profeso para cada curva.

El formato físico tiene su pequeña historia. El disco de PS2 salió en caja PAL con manual; Earache ofreció en Reino Unido un CD y un DVD promocionales adicionales a quienes reservaran el juego en GAME, un extra de campaña que no debe suponerse en todas las unidades de segunda mano. La versión para ordenador también circuló en soporte físico y el propio sello volvió a incluir el juego completo de PC en su caja de cinco CD Worldwide Metal, anunciada en 2008. Son presentaciones diferentes: antes de pagar de más, comprueba plataforma, región, discos y contenido real.

A 13 de septiembre de 2026 no hemos localizado una reedición digital oficial comercial del juego en las tiendas actuales consultadas. Un archivo de la demo de 2006 demuestra su existencia histórica, no convierte la obra íntegra en una venta vigente ni acredita derechos de descarga. Para jugar en el hardware de época o conservarlo en la estantería, la vía práctica sigue siendo rastrear el original físico y comprobar si el DVD, la caja y el manual coinciden.

El precio exige distinguir referencia de tarifa. PriceCharting muestra 12,41 dólares para el ejemplar PAL completo de PS2, con un volumen aproximado de una venta al mes; no dispone de base suficiente para fijar el disco suelto. Entre las ventas cerradas aparecen ediciones italianas, británicas y ejemplares importados de estado muy distinto. El dato sirve para orientarse, no para prometer una copia completa en España por una cantidad exacta en euros ni para igualar un anuncio activo a una transacción realizada.

Y ahora la opinión jugona: el rugido del catálogo supera a la dirección del vehículo. La idea de correr entre demonios mientras Earache revienta los altavoces tiene toda la actitud de un fanzine manchado de cerveza; la conducción y el acabado de juego económico no siempre están a la altura del cartel. Funciona mejor como rareza de sello discográfico y cápsula de la escena extrema de mediados de los dos mil que como rival serio de los grandes arcades de combate. Pero es una rareza de las que merecen una partida: la portada ya te grita lo que el motor intenta, y a veces consigue, poner en movimiento.