METAL GAMES · CATÁLOGO ID 009 · DISPAROS SOBRE RAÍLES · 20 SEP 2026

Ed Hunter: veinte himnos y Eddie en el punto de mira

Iron Maiden convirtió una votación de sus seguidores en un triple CD: veinte clásicos, un juego para Windows y ocho viajes por la iconografía de Eddie. La música aguanta el gatillo mejor que el propio shooter.

Escaneo frontal de la edición norteamericana de Ed Hunter de Iron Maiden, con Eddie encadenado y la mención al doble álbum y juego para PC
Embalaje oficial norteamericano de 1999 · Iron Maiden, Columbia Records y Synthetic Dimensions · escaneo conservado en LaunchBox Games Database
Año
1999
Plataformas
Windows 95/98
Desarrollo
Synthetic Dimensions
Distribución
EMI Records · Columbia Records en Norteamérica
Género
Disparos sobre raíles · uno o dos jugadores por turnos
Relación musical
Veinte grabaciones preexistentes de Iron Maiden elegidas por los seguidores; no una partitura original compuesta para el juego
Edición física
Sí · paquete musical de tres discos: CD 1 con 14 canciones; CD 2 con seis canciones y el instalador; CD 3 con los datos del juego. Incluye manual. No fue una caja de videojuego independiente
Mercado
Sin cotización fiable actual · no existe una referencia sólida y homogénea de ventas completas; las ediciones regionales, la ausencia de algún disco o del manual y los anuncios activos impiden publicar un precio responsable · Muy difícil

LA MÚSICA MANDA

Iron Maiden · Bruce Dickinson · Blaze Bayley · Paul Di'Anno

Los dos primeros discos reúnen veinte canciones ya publicadas y votadas en la web oficial de Iron Maiden en diciembre de 1998. No forman una partitura nueva: la autoría depende de cada tema. Steve Harris firma o cofirma buena parte del repertorio, junto a Adrian Smith, Bruce Dickinson, Janick Gers, Blaze Bayley y Paul Di'Anno en cortes concretos. Los vocalistas e intérpretes tampoco deben recibir automáticamente el crédito de compositor.

Ed Hunter no llegó a la estantería como un videojuego corriente. En 1999 apareció dentro de un lanzamiento de Iron Maiden que juntaba dos CD de música y un CD-ROM para ordenador. La edición norteamericana lo proclama sin rodeos en la portada: doble álbum con el Top 20 de Maiden más el juego para PC. En Europa lo publicó EMI y en Norteamérica figura Columbia; Synthetic Dimensions desarrolló la parte interactiva y también trabajó la presentación visual del proyecto.

La misión coloca al jugador tras la pista de Eddie, encarcelado en un recorrido que saquea con permiso toda la imaginería de la banda. Londres y sus primeros años, el manicomio de Piece of Mind, el infierno de The Number of the Beast, el cementerio de Live After Death, la tumba de Powerslave y la ciudad futurista de Somewhere in Time se convierten en galerías de tiro. Son ocho tramos lineales: el juego mueve la cámara y nosotros manejamos la mira, disparamos, recogemos ayudas y escogemos alguna bifurcación.

Existe un modo para dos jugadores, pero no transforma la partida en cooperación simultánea: los participantes se alternan los niveles. La comparación honesta es con una pistola óptica trasladada al ratón, aunque sin la precisión ni el ritmo de los mejores arcades del género. La documentación de época lo describe como shooter sobre raíles y la edición comercial requiere un PC compatible con Windows 95 o 98, DirectX, 16 MB de RAM como mínimo y una unidad de CD-ROM.

El embalaje físico es parte de la obra, no un simple añadido. El primer CD contiene catorce canciones; el segundo añade seis y el programa de instalación; el tercero guarda los datos del juego. La caja indica que incluye manual completo. Comprar únicamente el disco rotulado como The Game deja fuera el instalador y la mitad del concepto, de modo que una copia realmente completa debe conservar los tres discos, libreto y estuche correctos de su región.

La música exige precisión. Los seguidores votaron en la web oficial de Maiden durante diciembre de 1998 y el resultado fue una selección de veinte grabaciones: desde Iron Maiden, The Trooper y The Number of the Beast hasta The Clansman, Phantom of the Opera y Tailgunner. El jugador puede escoger un tema para cada nivel, pero una sola canción se repite mientras dure esa fase. Eso explica tanto la potencia del repertorio como una de las críticas históricas al juego: incluso un himno puede cansar si el escenario se empeña en durar más que el estribillo.

No hay una banda sonora original compuesta para Ed Hunter. Son canciones anteriores con sus créditos originales: Steve Harris es el autor principal de muchas, mientras Adrian Smith, Bruce Dickinson, Janick Gers, Blaze Bayley y Paul Di'Anno aparecen como coautores en piezas concretas. Bruce, Blaze y Paul cantan distintas grabaciones del recopilatorio, pero cantar una canción no convierte a nadie en compositor de todo el juego. La edición estadounidense añade además una versión de Wrathchild de 1999 con voz de Dickinson.

A 20 de septiembre de 2026 no hemos localizado una reedición digital oficial del juego compatible con sistemas modernos. Su presencia en la lista de deseos de GOG confirma precisamente que todavía se solicita una recuperación comercial; no es una ficha de venta. Tampoco existe una cotización de videojuego suficientemente consistente: se mezclan ediciones musicales regionales, ejemplares incompletos y anuncios sin venta cerrada. Publicar un precio único en euros sería hacer pasar humo de mercadillo por dato.

Opinión jugona: Ed Hunter funciona mejor como reliquia de una banda que comprendió muy pronto el poder de construir un mundo alrededor de su mascota que como shooter capaz de pelear con Time Crisis. La iconografía es puro Maiden, la selección musical es un arsenal y recorrer las portadas desde dentro conserva encanto. El disparo, en cambio, es rígido, repetitivo y demasiado modesto para semejante envoltorio. No es el mejor juego de 1999; sí es una de las piezas más descaradamente metaleras que podían meterse en una caja de CD.