METAL GAMES · CATÁLOGO ID 012 · ARCHIVO MULTIMEDIA · 11 OCT 2026
GLAY Complete Works: dos discos para encerrar una década de J-rock
GLAY celebró sus primeros diez años con una base de datos para PlayStation: 88 canciones resumidas, vídeos, entrevistas, cromos y dos directos que dejaban cambiar de cámara. No era Dreamcast ni una banda sonora nueva, sino un museo interactivo prensado en dos CD-ROM.

- Año
- 1999
- Plataformas
- PlayStation · Japón (NTSC-J) · Windows / Macintosh · DVD-Video / DVD-ROM
- Desarrollo
- Exit · versión de PlayStation
- Distribución
- Oracion
- Género
- Base de datos musical y experiencia multimedia · un jugador
- Relación musical
- Grabaciones preexistentes del catálogo de GLAY, reproducidas en fragmentos; no una partitura original compuesta para el videojuego
- Edición física
- Sí · edición japonesa limitada de PlayStation en dos CD-ROM, referencias SLPM-86226 y SLPM-86227, caja y documentación; código de barras 4943877990608. La versión de ordenador apareció después en soportes para Windows/Macintosh y DVD
- Mercado
- Sin cotización española fiable · PriceCharting solo registra una venta cerrada como completa, 64,38 US$ el 17 ABR 2026, y clasifica el volumen como una venta anual; Suruga-ya mostraba una copia usada a 260 yenes el 11 OCT 2026, sin equivalencia garantizada de estado o contenido · Muy difícil
LA MÚSICA MANDA
GLAY · TAKURO · TERU · HISASHI · JIRO
La edición de PlayStation reúne un coro de cada una de 88 canciones procedentes de siete álbumes y dieciséis sencillos. También incluye vídeos de HOWEVER y SOUL LOVE con cuatro ángulos. Son obras y grabaciones anteriores de GLAY: cada tema conserva sus autores originales. No hemos localizado un crédito verificable para una partitura incidental nueva, por lo que la ficha no atribuye a la banda una banda sonora compuesta expresamente para el programa.
El 16 de abril de 1999, Oracion publicó en Japón GLAY Complete Works para la primera PlayStation. Exit desarrolló una obra multimedia pensada para celebrar la primera década del grupo, no un juego de ritmo ni una aventura convencional. Famitsu la fechó y tasó originalmente en 5.800 yenes sin impuestos; los discos llevan las referencias SLPM-86226 y SLPM-86227. El Excel de esta colección señalaba Dreamcast, pero el embalaje, los seriales y el archivo oficial de la banda confirman PlayStation. Corregir la máquina no altera el ID 012 ni cuela otro título en el catálogo cerrado.
El contenido intenta meter una carrera entera dentro de dos CD-ROM. La web oficial de GLAY documenta siete álbumes, dieciséis sencillos y 88 canciones, cada una representada por un fragmento de un estribillo. Se pueden consultar letras, portadas y libretos; recorrer una cronología desde los años de Hokkaido; revisar la discografía y leer cientos de páginas de entrevistas publicadas entre 1994 y 1999. Es una base de datos con mando, construida cuando navegar por la historia de una banda en el televisor todavía parecía ciencia ficción doméstica.
La parte más juguetona está en los cincuenta cromos digitales y en los vídeos. Los directos de HOWEVER y SOUL LOVE ofrecen cuatro ángulos de cámara que el usuario puede cambiar para montar su propia versión de la actuación. Hay catorce piezas de vídeo y treinta anuncios de televisión, incluidos comerciales de conciertos poco comunes. PSX DataCenter confirma un jugador, un bloque de Memory Card y control digital: cruceta para mover el cursor, círculo para aceptar, equis para cancelar y accesos directos con los cuatro gatillos.
Aquí la música exige una frontera clara. Complete Works no encarga a GLAY una partitura nueva para acompañar pantallas y menús; organiza grabaciones ya publicadas y las deja sonar parcialmente mientras se consulta el archivo. La banda interpreta ese repertorio, pero la composición sigue correspondiendo al autor de cada canción. Los vídeos de HOWEVER y SOUL LOVE tampoco nacieron como música para un videojuego. Sin créditos fiables de una banda sonora incidental original, inventar un compositor para el programa sería confundir catálogo, interpretación y partitura.
La edición física japonesa es parte esencial del invento. Son dos discos de datos, no un álbum doble de audio: el primero concentra biografías, discografía, vídeos, cromos y navegación; el segundo alberga la hemeroteca fotográfica y las entrevistas. La caja oficial luce a TERU, TAKURO, HISASHI y JIRO de blanco sobre negro y el código de barras 4943877990608. El idioma de menús y textos es japonés, así que la barrera para un importador occidental no está en pulsar círculo, sino en aprovechar todo ese archivo escrito.
El proyecto no se quedó únicamente en consola. La cronología oficial de GLAY fecha el 2 de junio de 1999 una edición para Windows/Macintosh y otra en DVD-Video/DVD-ROM. El ordenador añadía reproductor de sonido mientras se usaban otras aplicaciones, buscador por letra o tempo, salvapantallas y fondos de escritorio. Son ediciones emparentadas, pero no idénticas; antes de comprar conviene comprobar soporte, sistema y contenido. A 11 de octubre de 2026 no hemos localizado una reedición digital oficial moderna: Play-Asia mantiene la ficha japonesa como agotada y la vía práctica es la importación de segunda mano.
El precio no admite una cifra bonita. PriceCharting solo muestra una venta cerrada clasificada como completa: 64,38 dólares el 17 de abril de 2026, con volumen aproximado de una operación anual y sin datos para disco suelto. Además, su ficha cuenta erróneamente un único disco. Suruga-ya ofrecía una unidad usada por 260 yenes, una distancia brutal que puede esconder diferencias de estado, contenido o clasificación. Ninguna de las dos referencias permite prometer un precio español; aquí toca pedir fotografías de ambos discos, documentación y caja antes de soltar la cartera.
Opinión jugona: esto se juega menos de lo que se explora, y quien espere combos o puntuaciones saldrá con el amplificador desenchufado. Pero como objeto de 1999 tiene un encanto feroz. Cambiar cámaras en un directo, coleccionar cromos invisibles y revolver una década de entrevistas convierte la PlayStation en una revista musical imposible. La interfaz y el idioma levantan un muro, pero detrás hay una cápsula de J-rock cuidadosamente llena. No sustituye a escuchar los discos; recuerda cómo una consola podía aspirar a ser estantería, videoteca y club de fans al mismo tiempo.