Una receta nueva cada viernes, con excepciones cuando el hambre aprieta. Siempre para cinco comensales XL, con cantidades exactas, fuego explicado y termómetro por delante del postureo.
Cinco lomos XL, plancha rugiendo y una salsa con más carácter que muchas reuniones de sello. El termómetro manda; el aspecto bronceado solo posa para la portada.
Diez magrets, humo de manzano y una montaña de cereal y hortalizas: banquete XL con piel crujiente, sonda obligatoria y doom para espantar cualquier prisa.
Tres kilos de marisco, una plancha rugiendo y patatas con más costra que un amplificador de local: cena XL sin volver a bautizarlo todo como una fragua.
Dos piernas abiertas, picante norteafricano, salsa fría y berenjenas bien chamuscadas: un festín XL con costra oscura, centro jugoso y cero títulos recalentados.
Cinco chuletas con hueso, costra oscura sin carbonizar y una escolta de piña y cebolla roja: cerdo XL con más carácter que una reunión de amplificadores.
Pollo jugoso, costra de especias y mazorcas chamuscadas sobre plancha para cinco criaturas XL que no confunden una cena con una degustación microscópica.